<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199</id><updated>2012-02-16T11:21:48.918-08:00</updated><title type='text'>Las cuicas también tiran...</title><subtitle type='html'>... ¡¡y rico!!</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-5550275452816208267</id><published>2007-04-06T11:25:00.000-07:00</published><updated>2007-04-06T11:27:36.524-07:00</updated><title type='text'>No hay libido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Advertencia: La lectura de este texto no produce risa ni cachondez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sé exactamente lo que pasa, lindos. Soy un maldito número más en las estadísticas que adoran los sociólogos y periodistas de tendencias. De esas cifras que, horror de los horrores, hablan de falta de deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que no me dan ganas. Sé que las chiquillas me entenderán y los hombres se agarrarán la cabeza a dos manos maldiciendo a los medios, los dilemas femeninos y el síndrome pre menstrual. Pero, amorosos, es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los michelines de las vacaciones no se han ido y el espejo me escupe todos los días mi falta de sensualidad. Los pantalones me estrujan en zonas indebidas y me obligan a caminar como pato, y las veladas románticas al brindis del sour siempre terminan con el botón superior desabrochado por el empuje abdominal. Los andares felinos con los que me gustaba jugar, ahora no son más que incómodos paseos tratando de desenterrar la lencería de las profundidades traseras, y así, excavando en el quetejedi, no hay coquetería que se mantenga a flote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; me asegura cada dos horas que me encuentra más rica que una chorrillana, pero la comparación con un plato chorreante de grasa no me pilla de humor para recibirla con gracia. Si tenía mi envoltorio bien asumido hace unos meses, hoy me siento prisionera de un cuerpo que no es el mío, y que se ha convertido en la materialización del escaso control que tengo sobre mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar la autocompasión, entonces, es que me inscribí al gimnasio. Tres años sin aeróbicos no debería haber sido tan doloroso, considerando el ritmo de ese otro ejercicio que sí ejercía con frecuencia, pero lo fue. Métale abdominales y sentadillas y martirios diversos. Todo para recuperar una figura que sigue a la deriva y a la que se suman ahora calambres y dolores invalidantes a la hora de jugar bajo las sábanas. No me pidan que levante ni el dedo gordo del pie, que se viene el grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento no le veo la salida a este círculo vicioso, aunque el éxito profesional no me vendría mal. Una estrellita para coronar el esfuerzo, y de paso recuperar el ánimo que domina mi figura y mi intimidad. En un mundo de apitutados sin méritos, tal vez sea mucho pedir. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-5550275452816208267?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/5550275452816208267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=5550275452816208267' title='88 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5550275452816208267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5550275452816208267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/04/no-hay-libido.html' title='No hay libido'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>88</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-3883936765205411202</id><published>2007-03-07T18:58:00.000-08:00</published><updated>2007-03-07T19:00:13.445-08:00</updated><title type='text'>Tócate para mí</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Te miro desnudo sobre mi cama. La cubierta blanca está revuelta, salpicada de vellos oscuros que han caído de tus piernas, tu pecho, tus brazos. Sonríes con los ojos cerrados, una mano sobre tu abdomen enrojecido y palpitante. Todavía hay chispas de sudor en tu cuerpo y una mezcla de olores en el aire. Estuvo rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me volteo para verte en detalle. Quedo apoyada sobre mi lado derecho. Debería hundir los abdominales para lucir sexy, tal vez, pero los propósitos son otros. Sonrío de tan solo pensarlo, con mariposas revoloteando como epilépticas en mis entrañas. Respiro y no me atrevo. Te miro otra vez, y estiro una mano para tironear suavemente esos pelitos que se enroscan en tu torso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres rico, muy rico. Vuelvo a tomar aire, y ahora sí. &lt;em&gt;Me gustaría ver cómo te tocas&lt;/em&gt;, te pido. ¿Hasta el final? Sí, hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pasan los minutos y aguanto expectante. Hasta que una de tus manos baja, y comienza el juego suave, muy suave. Mientras, trato de retener los ritmos e intensidades que te han erguido y entrecortan tu respiración. Quiero dejarte solo, pero un conocido calor empieza a hormiguear por esa zona que llaman bajo vientre. Te beso en el cuello y en el lóbulo de la oreja. Con esfuerzo mantengo las caricias en el pecho y no más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De reojo, no me pierdo tus movimientos. Ahora son más rápidos y firmes, con breves pausas en que oprimes cuidadoso. Me tengo que aguantar los gemidos que salen de tu boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos miramos. Tú me miras y te ríes: &lt;em&gt;Después te va a tocar a ti.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-3883936765205411202?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/3883936765205411202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=3883936765205411202' title='62 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/3883936765205411202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/3883936765205411202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/03/tcate-para-m.html' title='Tócate para mí'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>62</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-7888259579622346780</id><published>2007-03-02T11:33:00.000-08:00</published><updated>2007-03-02T11:35:05.719-08:00</updated><title type='text'>Póngale nombre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No solo volví bronceada y con así la vena de mi viaje con las niñas. Llegué a suelo chileno con el sobrepeso de una pregunta surgida durante los primeros días de arena y sol, y que ya amenazaba con transformarse en duda existencial. Por eso, apenas salió humo blanco del reencuentro con &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;, solté la papa que me estaba quemando los sesos hacía rato:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, y entonces, ¿cómo vamos a bautizarlo?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque resulta que al bendito también hay que ponerle nombre, amorosos. Me enteré de la gracia en plena cultura chupística, cuando una –parece que fui yo- sugirió un “calificativos con que se conoce al pene, como por ejemplo, pene”. La lista es larga y sabida: pico, pichula, pichulón, callampa, miembro, el niño, tula, dedo 21, soldado, pinga, verga, obelisco –apodo que me vetaron injustificadamente-, hongo atómico, el cóndor, y otros tantos que pasaron raudos por nuestras boquitas de princesas. Hasta que las ideas se pusieron borrosas con el alcohol y la Xime se atrincheró en su intimidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bob.&lt;br /&gt;- ¿Bob? Sale, qué chamullenta.&lt;br /&gt;- Así le digo yo cuando estoy con Diego.&lt;br /&gt;- ¿Bob, por Bob Esponja? ¿Le dices así por lo blando?&lt;br /&gt;- Qué te ríes, si es de lo más normal ponerle nombre. Te da más intimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vistas de la intimidad, entonces, es que hemos comenzado una ardua búsqueda para bautizar al regalón. De momento, solo tenemos descartes. Y es que me niego rotundamente a ponerle Rogger, &lt;em&gt;in memoriam&lt;/em&gt; al conejo de infancia de &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;. Está bien jugar a las metáforas, pero imaginarme en pleno acto a un orejudo ingresando a su cueva, nones. Por extensión también quedan fuera de ronda Lano, el gusano, o Sansón, el culebrón. Cualquier otro aporte es bienvenido e ingresa automáticamente a la lista de posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De paso, la niña también recibirá su mote de rigor. Un alias independiente, y no sujeto a su partner masculino. El poco asertivo “Bobita” con que Diego bautizó a la sonrisa vertical de mi amiga no es ejemplo a seguir, lindos. La vulva tiene sus propios derechos, entre ellos, un nombre propio y digno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es que chiquillos y chiquillas, los invito a ser parte de este rito bautismal. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-7888259579622346780?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/7888259579622346780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=7888259579622346780' title='32 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/7888259579622346780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/7888259579622346780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/03/pngale-nombre.html' title='Póngale nombre'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-5685949010352940632</id><published>2007-02-19T05:47:00.000-08:00</published><updated>2007-02-19T05:55:04.294-08:00</updated><title type='text'>Destino tropical</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tres chicas guapas, playa, sol y palmeras. El traguito con limón en la mano, los mulatos paseándose en paños menores por la arena blanca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Nos vamos en exclusivo &lt;em&gt;tour&lt;/em&gt; de niñas. Apenas alcancé a aterrizar medio día en la ciudad de la eterna contaminación, y ya me las emplumo otra vez. Habráse visto semejante descaro vacacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón sigue perteneciendo a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;, así es que nada de fantasías por cumplir en esos lares. De las otras, quién sabe. Ya les contaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chan chán. Nos vemos en marzo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-5685949010352940632?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/5685949010352940632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=5685949010352940632' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5685949010352940632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5685949010352940632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/02/destino-tropical.html' title='Destino tropical'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-2014366475300360757</id><published>2007-02-09T10:32:00.000-08:00</published><updated>2007-02-09T10:35:28.700-08:00</updated><title type='text'>Esto no sale de aquí (Parte II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En materia de hombres, la Carola siempre ha sido guata de tarro. Salvo algunas humildes excepciones llamadas pololos, sus conquistas de soltera son –por causas aún no aclaradas pero sí ampliamente debatidas- los infaltables “ni con diez piscolas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es cierto eso de que &lt;em&gt;a nadie le falta Dios&lt;/em&gt;, la Carola hace tiempo se adjudicó el título de promotora oficial para tan divino manifiesto, cuidando que no quede alma masculina alguna sin el auspicio del Pulento. Es, amorosos, toda una versión moderna de Sor Teresa de Calcuta. Con ese himno celestial como estandarte, ha sabido barrer peñas, fondas y carretes universitarios de cuanto anfibio jugoso ha podido encontrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de ellos, por cierto, se ha transformado en un príncipe azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Su defensa? “No importa el envoltorio, lo que vale es el muñeco”. De ahí que su total ausencia de requisitos estéticos para postular al sabanazo mute a una férrea exigencia a la hora de los quiubos. O cumples, o te vas. De ahí, también, su historia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de dónde lo sacó, no lo quiso contar. La apretamos sin pudores y le rellenamos el daiquiri afanosamente, pero no hubo caso: la Caro, tan deslenguada para sus narraciones, no soltó la pepa sobre el origen de su machote. Sí confesó lo que todas dábamos por supuesto: el susodicho no le llegaba ni a los talones a Adrián. Ni que fuéramos a sorprendernos con eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salieron un par de veces y ella aterrizó en su morada. Finalmente, y tras un considerable período de sequía, iba a quitarse las ganas. Se desvistieron rápido y sin necesidad de previas. A esas alturas, lindos, a ella solo le interesaba el menequeteo. En dos segundos estaban en la cama, en actos plenamente reñidos con la moral y las buenas costumbres. Y en cinco minutos, la función se había acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la tetera en plena ebullición y sin posibilidad de enfriarla, la Carola escuchó a regañadientes las disculpas de su seudo galán. Que los nervios, que me gustas tanto que no me aguanté, que te juro que a la próxima no pasa. Ella masculló un bueno ya y volvió a su casa a completar a manopla lo que él no había conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después, él visitaba su territorio. Por consideraciones humanitarias y carnales, la Carola había decidido darle otra oportunidad. Esta vez, lo abordó con calma. Nada de ahuyentar a la presa, amorosa. Rodaron a la cama. El contador marcó un minuto. Dos. Cinco. Ella respiró aliviada. Había traspasado la delgada línea roja. Tal vez este sí podría ser el partner sexual de turno, alcanzó a pensar antes de que él, al minuto diez, llegara a la meta. La de él, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indignada, y más aún viendo su cara de satisfacción, explotó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Toma tus cosas y ándate.&lt;br /&gt;- Pero ¿por qué?, ¿qué pasó?&lt;br /&gt;- No te quiero más en mi casa, eres un egoísta en la cama. Duraste un estornudo.&lt;br /&gt;- Tsss, que eres golosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante eso, su ira se expandió como hongo atómico. Tomó las prendas del vigoroso, y las tiró escalera abajo al primer piso. “Te vas”, le dijo sin chistar. Él no se tomó la molestia de discutir, y partió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero Carola, ¿no habrá sido mucho? O sea, diez minutos tampoco es tan terrible -alcancé a mediar a favor del desconocido adefesio.&lt;br /&gt;- Soy una mujer que sabe lo que necesita, Marilú. Si alguna acá quiere a un amante “entre cinco y diez”, que levante la mano y yo se lo consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía nadie ha gritado ¡yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mil perdones por la tardanza. Admito que los panes manoseados, los kuchenes silvestres, los asados al palo y la playita laguera me tienen abducidas del ciber espacio. Ahora me las emplumo a una zona sin conexión, pero vuelvo al mundo el próximo fin de semana.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-2014366475300360757?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/2014366475300360757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=2014366475300360757' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/2014366475300360757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/2014366475300360757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/02/esto-no-sale-de-aqu-parte-ii.html' title='Esto no sale de aquí (Parte II)'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-5193073652512461218</id><published>2007-01-29T12:28:00.000-08:00</published><updated>2007-01-29T12:32:28.499-08:00</updated><title type='text'>Esto no sale de aquí (Parte I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Y dicen que las despedidas de solteras ABC1 son una lata. Que el &lt;em&gt;vedetto&lt;/em&gt; no se saca el taparrabo, que las niñas se mueren del asco frente al meneo del travieso, que los regalos para la novia no son más osados que un uslero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pinzas. Pregúntenle no más a Carlita Guatero cómo le quedó la micro carretera tras el huracán de rucias que recogió el sábado en Las Condes. Si pensó que por ser diez no más la cosa iba a ser pan comido, pues… ¡toma, cachito de goma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima que Carlis no se haya quedado para lo mejor: las historias de sexo “esto no sale de aquí” de las participantes. Las habría gozado, creo. Yo al menos supe estrujarme de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí va una de mis preferidas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pato siempre le movió el piso a la Coté. Deportista, con facha de galán de cine gringo, y más canchero que un pavo real, no pasaba desapercibido en el colegio. Grandes y chicas morían por él. Por donde pasaba, dejaba una estela de baba femenina apozándose en el suelo, y bocas peligrosamente abiertas ante las moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Coté era su fan nº1. Se fijó en él en 5to básico, cuando Pato era de los bakanes de Primero Medio. A ojos de él, ella no era más que una niña enjuta de rodillas sobresalientes, que se ponía colorada si se lo topaba en los pasillos y que chillaba con sus amigas si Pato le dirigía la palabra. Para ella, en cambio, él lo era todo. El hombre que poblaba sus fantasías de pre púber y que la mantenía dibujando corazones e iniciales en sus cuadernos cuadriculados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, la Coté lloró mocos y sangre cuando Pato egresó. Era el fin de los recreos en que se quedaba absorta mirándolo, viendo cómo chuteaba la pelota de fútbol. Habían pasado casi cuatro años, pero ella siempre se había mantenido fiel en su elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supo por profesores y otros contactos que Pato había entrado a una universidad privada a estudiar Comercial. El recuerdo de él se esfumó de a poco, resucitando de vez en cuando con alguna noticia –el mundo es un pañuelo, lindos. Pololos vinieron, pololos siguieron, y con el tiempo la Coté egresó de arquitecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se encontró a Pato en una fiesta. Lo reconoció de inmediato, y la cuchara le saltó a mil otra vez. Estaba tanto o más rico que como lo recordaba. Esta vez, le conversó como una adulta y al final de la noche, él le pidió el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana siguiente, la Coté vestía pantalones, blusa y chaqueta nuevas. Las tenía todas para arrasar: maquillaje de salón, pelo de comercial, lencería de prostituta, actitud de &lt;em&gt;winner&lt;/em&gt;. Pato llegó puntualísimo, exudando Carolina Herrera 212 y con más cancha que un estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de terminar la velada en Borde Río, ya se habían besado. La Coté estaba en el mejor de sus sueños y no iba a despertar hasta completarlo. Partieron al departamento de Pato. Como era de esperarse, el colmillo crecido de la Coté no estaba para aguantar más alargues. Atacó directo y caliente. Cada luz roja era sinónimo de lenguas y manoseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al estacionamiento echando humito. Sin pensarlo, le abrió la camisa y lo besó largo y húmedo sobre el pecho. Bajó hasta su cinturón, y lo desabrochó. Él gemía por anticipado. Desabotonó el pantalón, y bajó el cierre. Lo que se sentía potente y duro sobre la ropa, lo era aún más en su mano. La Coté desenvainó y se acercó al miembro con la boca semi abierta. A mitad de camino, se detuvo. Un olor nauseabundo salía de la entrepierna de su galán. “Como roquefort podrido”, precisó en la despedida. Tuvo que aguantarse las arcadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin del sueño. La Coté soltó a su presa –literalmente-, y se bajó del auto con la blusa todavía desordenada. No se dio vuelta a esperar la reacción de Pato y, apenas pudo, detuvo un taxi y se devolvió a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiquillos, por favor, ¡limpien bien sus gracias! El jabón no le hace daño a nadie.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-5193073652512461218?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/5193073652512461218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=5193073652512461218' title='52 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5193073652512461218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/5193073652512461218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/esto-no-sale-de-aqu-parte-i.html' title='Esto no sale de aquí (Parte I)'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>52</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-6745143348156839145</id><published>2007-01-27T16:01:00.000-08:00</published><updated>2007-01-27T16:24:13.921-08:00</updated><title type='text'>El hombre que yo amo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estiro mi desnudez sobre la cama, y sonrío feliz. &lt;em&gt;Boyfriend &lt;/em&gt;se encuentra a mi lado, también en cueros, riéndose solo y sudoroso. La botella de champaña está intacta, el agua del jacuzzi apenas ha subido de nivel, y el &lt;em&gt;babydoll&lt;/em&gt; blanco y virginal no ha salido de mi cartera –bendita moda de bolsos grandes-. Nuestras prendas son trapos revueltos en la cocina, donde unos minutos atrás buscábamos copas para crear ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace tiempo que no hacíamos esto- le digo con humor. El corazón todavía me palpita acelerado, y mis pezones se mantienen tensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace exactamente cuatro días –puntualiza él con precisión científica, siguiéndome el juego-. ¡Me tenías con el agua cortada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelto una carcajada sonora, de cantinera. Él gorjea una risa. Le tomo la mano y entrelazamos nuestros dedos, que laten al mismo ritmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Sr. Balón se aparece extrañamente por mi mente. Coletazos de tanto postear, tal vez. Hace mucho que ya no me importa, y hace mucho que lo dejé. Ahora es historia de humor, de happy hour, de reunión entre amiguis. Porque ahora tengo a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;, un hombre que es –perdonando el &lt;em&gt;cliché&lt;/em&gt; a lo Myriam Hernández- lo mejor que me ha pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que, amorosos, es mío, mío, mío.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-6745143348156839145?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/6745143348156839145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=6745143348156839145' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/6745143348156839145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/6745143348156839145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/el-hombre-que-yo-amo.html' title='El hombre que yo amo'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-8199525972200446876</id><published>2007-01-26T04:56:00.000-08:00</published><updated>2007-01-26T05:04:52.538-08:00</updated><title type='text'>Enviar a un amigo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;- Lo que pasa, Marilú, es que el sexo contigo es tan intenso que quedo agotado y no alcanzo a recuperarme al otro día para una nueva ronda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a Sr. Balón con más incredulidad que furia, que ya por sí sola me estaba retorciendo los interiores como llave inglesa. Lo había tratado por todos los medios diplomáticos existentes. Había recurrido a todo tipo de insinuaciones. Me había mostrado dispuesta a conversar y enfrentar juntos el dilema. Papel en mano, hasta le había trazado un esquema para que no subsistieran dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería sexo. Al. Menos. Tres. Veces. Por. Semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A mí también me encantaría hacerlo más seguido, pero el trabajo me tiene agotado, entiéndeme. ¡Tan apasionada que me salió esta niña!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su vista se quedó pegada en el partido que estaban transmitiendo –repetido, &lt;em&gt;of course&lt;/em&gt;- por la diminuta pantalla del pub. Ni con un par de piscolas iba a conseguir mi acometido esa noche. Ni a la siguiente, amorosos. Solo el sábado por la tarde su miembro se erigiría en todo su esplendor, resucitando como Jesús Cristo de su tumba. Devota, le prendería velas y le rezaría un Padre Nuestro antes de llevármelo a la boca. El Amén, eso sí, no podía asegurarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hastié. No sé tejer, y un año ya era más que suficiente para esta Penélope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, todavía humeaba frente al computador de mi oficina. Pensé en sus evasivas para enfrentar el tema, y en la falta de sexo. Pensé en sus jocosos comentarios sobre mi exceso pasional, y en la falta de sexo. Pensé en sus mapas futurísticos con nuestras vidas archi planeadas, sin error posible. Pensé en su afán de opacar mis opiniones, de cambiar mi cuerpo, de sugerir vestuarios exhibicionistas para lucirme frente a sus amigos. Pensé en su eterna excusa de estrés laboral. Pensé en su desfachatez de pedirme una excursión por la vía trasera. Pensé en todo lo que me molestaba de la relación. Pensé en su vida mal enfocada, sus absurdas prioridades, su egocentrismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, por supuesto, pensé en la falta de sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces hice clic en el botón “Enviar a un amigo”. A diario, y durante una o dos semanas previas al Big Bang, le mandé documentos y artículos de todo tipo sobre frecuencia sexual y su impacto en la pareja. Antes del sobre azul, quería dejar bien en claro que un ritmo de tres al mes no era normal a los 25 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo inevitable llegó solo, y le comuniqué el finiquito con la respiración entrecortada. Muy serio, me miró a los ojos antes de contestar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gustaría saber por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Quería escribir sobre esto más adelante, para no enlodar tanto la imagen de Sr. Balón. Todavía quedan aristas que aclarar, pero creo que dejé resuelta la inquietud del “qué hiciste con él” que surgió con el post anterior. No fui la mejor estratega en el tema, pero el pasado ya es pasado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-8199525972200446876?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/8199525972200446876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=8199525972200446876' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/8199525972200446876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/8199525972200446876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/enviar-un-amigo.html' title='Enviar a un amigo'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-1438604873199950758</id><published>2007-01-22T12:57:00.000-08:00</published><updated>2007-01-22T13:07:55.293-08:00</updated><title type='text'>Empate a cero (sin penales)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sexo, lujuria y romance. Esa era la consigna cuando partimos a la playa con Sr. Balón -al menos, la mía-. Llevábamos nueve meses pololeando y por primera vez nos estábamos pegando una escapadita los dos solos. &lt;em&gt;No family &amp; friends&lt;/em&gt; permitidos. Ñaca ñaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había encargado de todo: el hotel estaba reservado, el mapa dibujado, la lencería empacada. Lo más difícil había sido acordar fecha: no, ese fin de semana no porque tengo pichanga, el próximo también, el que sigue es la final de la liga, el otro voy al estadio, y ese… bueno ya, ese puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era. Subí el volumen de la radio mientras enfilábamos a la costa, coqueteándole con ganas a Sr. Balón para hacerlo olvidar el estrés laboral que lo perseguía desde siempre, y riendo para callado mientras pensaba en la sorpresita que le iba a dar para compensarlo por el “nada de fútbol” que le había impuesto para esos dos días. Exclusividad absoluta, cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a puerto ese viernes en medio de sus gruñidos por un extraño cascabeleo del cacharo. Acusó preocupación automovilística durante las dos noches que siguieron y durmió a pata suelta la tarde completa del sábado, mientras yo miraba el mar desde el balcón, luciendo mi camisola de encaje damasco a los transeúntes que quisieran apreciarla. De la consigna quedaba el puro recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo después de almuerzo, la situación era de pánico. Ahora o nunca, pensé. Opté entonces por sacar mi última carta bajo la manga, y despertar sus instintos más bajos y pecaminosos. Me encerré en el baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salí, tenía puesto un nuevo &lt;em&gt;babydoll&lt;/em&gt; de transparencia negra. Apoyé mi brazo derecho en el marco de la puerta, cargándome estratégicamente para destacar mi figura. Posé la otra mano en mi cadera, tal como había practicado en casa antes de salir, y esperé a que levantara la vista. Tras unos segundos, sus ojos viajaron del televisor a los bordes de encaje rojo que adornaban mi vestuario. No sé si alcanzó a divisar el diminuto colaless que se traslucía, porque acotó casi de inmediato un “te ves linda”, acomodó su cabeza sobre la almohada, y cerró los ojos. No tuve tiempo de llevar a cabo mi paso felino hacia la cama, porque antes de llegar a las sábanas, él ya roncaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo despertó media hora más tarde con un llamado a su celular. Los ojos le brillaron. “Nos vamos”, me dijo. Su hermano tenía entradas para el estadio, y si nos apurábamos alcanzaba a llegar justo a Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a la capital, elegí el silencio. Sr. Balón subió la radio y comenzó a cantar. Cada cierto tiempo me daba pellizcones y palmazos en los muslos al ritmo de la música, mientras yo hacía el recuento mental del fin de semana: “&lt;em&gt;Babydoll&lt;/em&gt; nuevo: 1; Pololo: 1; Paseo a la playa: 1; Goles: cero”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas cosas, definitivamente, no tienen precio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-1438604873199950758?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/1438604873199950758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=1438604873199950758' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/1438604873199950758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/1438604873199950758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/empate-cero-sin-penales.html' title='Empate a cero (sin penales)'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-804292598890280489</id><published>2007-01-18T09:11:00.000-08:00</published><updated>2007-01-18T15:03:49.081-08:00</updated><title type='text'>Esas fantasías</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“Holaaa”, saluda chispeante mientras asoma su cabeza entre la cortina de baño. Le hago espacio y tomo la ducha teléfono con una mano. En la otra, pongo jabón líquido. Los espejos se empañan. &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; me acaricia suave y espumoso. Le devuelvo chorros de agua por el espinazo. Él gime. Yo me excito. Me voltea y le entrego mi espalda. Su cuerpo se acopla, las caricias se intensifican y ya no aguanto más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dobla hacia delante. Apoyo mis manos en las baldosas, y... noc. Mi rodilla suena hueca cuando se azota contra el piso de la tina, con mi peso a cuestas. Mis palmas jabonosas me recuerdan tarde el peligro de resbalar. Me brotan lágrimas de risa y dolor, y &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; jura que quedé coja por el resto de mis días. Hasta aquí llega la función, lindos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por creerme sexy. Por dármelas de protagonista de cine porno. Por llevar a cabo otra más de las fantasías que el imaginario colectivo promociona a ultranza. Por no pensar en los inconvenientes de los escenarios “oh sí, dame más” de un cuantay mediático y social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;La lavadora&lt;/strong&gt;: Me pregunto, Javiera querida, cómo te quedaron las nalgas después de esa fogosa escena con Boris –que espero por tu bien solo hayan grabado una vez-. Las vibraciones de la máquina en marcha, hay que reconocerlo, tienen su &lt;em&gt;qué se yo&lt;/em&gt;, pero despertar al día siguiente con un trasero que no es de acero pero sí lo asemeja en color, no es chistoso. Menos, si el recuerdo en cuestión no solo luce una tonalidad oscura, sino también una leve hinchazón que te palpita cada vez que quieres sentarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Polvo acuático&lt;/strong&gt;: Llámese tina, jacuzzi, piscina, lago o mar. Cualquier medio que implique sumergir a los combatientes, entra en esta categoría. Independiente de la temperatura del famoso vital elemento, hay que aclarar: el agua no es lubricante. Todo lo contrario. Consumar bajo burbujas no solo es molesto, y a veces hasta doloroso o meramente imposible, sino que puede resultar en sonidos dignos de Bob Esponja o Nemo. Más hilarante que sexy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Contra la pared&lt;/strong&gt;: Sexo rudo, improvisado, espontáneo, caliente. Grrr. Del estilo “aquí te pillo, aquí te mato”. Una idea lubricante y con más grados que un Capel de 40, aliñada con la adrenalina del &lt;em&gt;nos van a pillar&lt;/em&gt;. Todo perfecto, salvo el no despreciable detalle de la pared misma. Fría, fría a morir, nos deja con la espalda o pezones escarchados. Y qué decir de las texturas granuladas tan comunes. Si no te araña tu pareja, te araña la pared. ¿Solución? Dejar la polera bien puesta, amorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Al suelo, baby&lt;/strong&gt;: El colchón está lejos, o la cama te botó. Como sea, te pillas rodando por las gélidas baldosas del piso de la cocina –ver punto anterior-, o revolcándote por la alfombra. Y sí, podrá ser más suave y calientita en comparación, pero no es apta para alérgicos. Los ácaros arman fiesta entre los tejidos, amorosos, así es que aconsejo arrimarse a las sábanas. No se queje después si anda moqueando o con la piel enronchada. Está prevenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5. De resort&lt;/strong&gt;: Será el aire de vacaciones que genera cierto mobiliario, o el instinto perverso de encochinar lo lujoso, no sé. Pero tirar en el borde de la piscina deja las huellas del granulado antideslizante. La mesa de pool, en tanto, deja una garrotera en la espalda que te la encargo -eso, si resiste los embates de dos cuerpos donde descansaba antes la bola ocho-. Los juegos en el bar, por otra parte, suman al serio inconveniente de tránsito público, el estar rodeados de copas y vidrios que pueden quebrarse al primer vaivén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, puede que el lugar más seguro para los encuentros carnales sea la nunca bien ponderada cama. Ahora, en probar no hay engaño, y lo que no nos mata nos hace más fuertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque mi rodilla grite lo contrario.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-804292598890280489?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/804292598890280489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=804292598890280489' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/804292598890280489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/804292598890280489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/esas-fantasas.html' title='Esas fantasías'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-4310532473297926737</id><published>2007-01-15T09:20:00.000-08:00</published><updated>2007-01-15T09:30:51.775-08:00</updated><title type='text'>El caminito de tierra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace un par de meses, me decidí. Para no correr riesgos inmediatos, esperé a que hubiéramos terminado nuestra libidinosa sesión de viernes por la noche, y largué la pregunta que rondaba hacía semanas en mi entrepierna:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gusta el sexo anal?&lt;br /&gt;- No sé, ¿a ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo pensé unos segundos. Mi única incursión por la puerta trasera había sido años atrás, auspiciada por Mr. X. Para entonces, y recién iniciada en las luchas cuerpo a cuerpo –con él, por cierto-, no conocía ni de oído los gajes del oficio anal. Le di el vamos con toda la ingenuidad del mundo, apenas lo insinuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De eso, solo recuerdo una embestida directa y un agudo dolor que me hizo chillar como becerro, primero, y enmudecer en sudor frío, después. No sé si me fui a negro o el martirio duró poco, pero apenas me liberé del peso de Mr. X, partí al baño jurando no volver a pasar por algo así en mi vida. Los pololos que siguieron después se quedaron sin verle ese ojo a la papa, a pesar de las insistencias y ruegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, cuando &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; contrapreguntó, le susurré un “no sé”. No había veredicto posible de mi parte con una experiencia tan única y lejana, y Mr. X no iba a definir mi futuro en esas lides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo este tiempo, y a diferencia de otros, &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; nunca me ha pedido nada entre las sábanas. Por eso, me armé de valor y lancé la pregunta sin rodeos, con el corazón a mil y las tripas trenzadas en nudos ciegos. Su dedo llevaba meses explorando mi ducto irregular, consiguiendo, quién sabe cómo, que la gracia no solo me agradara, sino que además subiera mi temperatura corporal a grados nunca antes vistos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó una semana desde mi insinuación. Fueron días en que me esperaba un “ahora ya” de parte de &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;, pero nada. Me lo imaginaba despertando una mañana y sugiriéndome coqueto un “Esta noche podríamos…”, pero no. No hubo previas ni menciones al tema hasta que, después de una ronda de tragos en un bar, volvimos a casa con los ánimos caldeados. Las prendas volaron. Los juegos previos se agotaron. Quedé tendida sobre mi estómago, con &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; en la retaguardia. Quise entrar en pánico pero el alcohol me amortiguó. Cerré los ojos para una acometida escalofriante, pero sentí un dedo jugar en la zona de batalla, presionando con variada intensidad. Empecé a relajarme, y pronto fueron dos los dedos rondando la apertura del caminito de tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron 30 minutos. Comencé a disfrutar, y mi humedad creciente me delató. &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; se acomodó y sentí cómo se introducía suave y sin prisas, alejado de todo recuerdo de Mr. X. Nuestras respiraciones se tornaron rítmicas, y su penetración se volvió más honda e intensa. Sentí placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuántos minutos pasaron, ni hasta dónde me penetró. Solo sé que no llegamos hasta el final. Balbuceé un “no doy más” y él se retiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gustó?, le pregunté.&lt;br /&gt;- Mucho, ¿y a ti?&lt;br /&gt;- También, le sonreí sincera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente, y de a poco, habrá una próxima vez. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-4310532473297926737?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/4310532473297926737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=4310532473297926737' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4310532473297926737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4310532473297926737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/el-caminito-de-tierra.html' title='El caminito de tierra'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-1264078243361222377</id><published>2007-01-11T13:24:00.000-08:00</published><updated>2007-01-11T13:36:02.483-08:00</updated><title type='text'>Con la luz apagada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A la Magda la conocí en una antigua pega. El día que se presentó a la oficina trajo consigo un metro 75 encumbrados en tacos Gacel y una cartera italiana concho de vino –traída personalmente de la península, &lt;em&gt;of course&lt;/em&gt;- que todas le manoseamos automáticamente con instinto maternal. Su llegada fue el inicio de una semana de tortura mental, mutismo y autoflagelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante días me negué a dirigirle la palabra más de lo necesario. Durante tardes, solo hablé en mi dulce hogar sobre mi nueva compañera “sacada de un catálogo de modelos, la desgraciada”. Hasta que el impacto inicial se diluyó y tuve que aceptar a convivir con esta Linda Evangelista criolla, para más remate inteligente, carismática, con título universitario humanístico-artístico, conocedora de política, y progre. &lt;em&gt;Damn it&lt;/em&gt;. Ni siquiera la podía pelar por UDI o pechoña. Sí, tal vez, por tener una lista de virtudes más larga que rollo de papel higiénico, que finalmente terminó por conquistarme y me hizo incluirla en mi círculo de amigas más cercanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que, lindos, entiéndanme. No todos los días llega la mina perfecta y con más estilo que la &lt;em&gt;Vogue&lt;/em&gt; a compartir oficina con una. A su lado parecía –corrección: parezco- un orangután. En fin. Peor es comer lauchas, dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entonces pololo de doña Magda era un exitoso abogado con apellido de vino, guapo, por supuesto, y amante de los caballos. Sí, amorosos, esta clase de gente sí existe. Antes de casarse –porque ya son marido y mujer, tras una fiesta muy &lt;em&gt;comme il faut&lt;/em&gt; de más de 500 invitados de porcelana-, ya tenían relaciones. Qué espanto, ¿no? Magda estaba transgrediendo los principios más férreos de su ex Villa María Academy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre conversaciones femeninas, Magda un día soltó la pepa. Vaya a saber una por qué el sexo se cuela en diálogos con pisco sour. Muy en su estilo de lady innata, relajada y chic, me comentó que ella prohibía a Matías prender la luz mientras se llevaban a cabo sus encuentros. Porque qué vergüenza que me vea el poto y la celulitis, Marilú. Y cuando me paro al baño, camino a lo Michael Jackson, para atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visualicé entonces mis propios revolcones y andanzas. Mis encuentros “aquí te pillo, aquí te mato”, con más luz que arena de circo. Mis andanzas por doquier a calzón quitado y con &lt;em&gt;the real&lt;/em&gt; piel de naranja a cuestas, sintiéndome igual el hoyo del queque con la cara de &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; frente a mis improvisadas danzas del vientre. Nuestras persecuciones en trajes de Adán y Eva, zangoloteando estrías e imperfecciones diversas entre carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a la Magda en su esplendor de pasarela y no me la creí. Simplemente, plop.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-1264078243361222377?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/1264078243361222377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=1264078243361222377' title='39 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/1264078243361222377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/1264078243361222377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/con-la-luz-apagada.html' title='Con la luz apagada'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>39</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-193124454780445958</id><published>2007-01-08T13:10:00.000-08:00</published><updated>2007-01-08T13:11:59.364-08:00</updated><title type='text'>Viva sano: uno al día</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Qué dirían en mi ex colegio si lo supieran. La directora, probablemente, se encogería aún más dentro de las amplias cuencas de sus zapatos. ¡Qué más se podría esperar de la niñita que se declaraba atea en séptimo básico y rebatía cada argumento de la clase de catolicismo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que es tan rico pues, Miss.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo evitarlo: los pensamientos pecaminosos brotan como margaritas en mi cabeza – no, no como callampas, no sean ordinarios, por favor-. La cosa sesual me hace señas y guiños mentales cada hora, si estoy ocupada. Si no, bueno, calculen. Algunas de estas ideas me dejan prendida como antorcha olímpica durante tardes completas, y las agito y resucito hasta que llega otra mejor calificada para ocupar su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, yo tampoco sé cómo produzco en el trabajo con esta mente de alcantarilla. Gracias a Dios, tengo a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; dispuesto como buen scout que ha sido toda su vida. Basta una mirada y el banquete está servido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que, lindos, sin un orgasmo diario me idiotizo. Es algo tan necesario como cualquier otro ítem de vida saludable. De hecho, debería estar especificado en los manuales: tres porciones de fruta al día, 30 minutos de ejercicio, un orgasmo. Y se asegura una travesía por esta Tierra con menos achaques y estrés, y mayores cuotas de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por algún motivo &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; no auspicia, entramos a picar a mano. A veces es la forma más eficiente y rápida de conciliar el sueño y el ánimo. A veces, incluso, se realiza trabajo manual antes de ver a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;. Nada personal, pero en cierta variedad está el gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es entonces cuando dejo que las historias atrapadas en mi cabeza fluyan y cobren vida propia, para espanto de los predicadores de ese establecimiento que me albergó tantos años y a los que seguro se les caería el pelo de enterarse de las sazonadas tramas que aliñan mis trilogías imaginarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué vamos a hacerle. No todo producto egresado de una institución virginal, devota y privada sabe a gelatina light de limón. A algunas nos gusta el ají, aunque usted no lo crea.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-193124454780445958?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/193124454780445958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=193124454780445958' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/193124454780445958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/193124454780445958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/viva-sano-uno-al-da.html' title='Viva sano: uno al día'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-4844747014601745285</id><published>2007-01-04T08:03:00.000-08:00</published><updated>2007-01-04T08:06:46.557-08:00</updated><title type='text'>Bendito calor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los menjunjes afrodisíacos me dan risa. Que los mariscos, que el vino tinto, que las velas. Que las sales de baño, que lencería animal, que masajes con aceite de almendras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No que no los haya usado, esos y muchos más. &lt;em&gt;In fact&lt;/em&gt;, el trajecito Playboy de encaje negro y orejitas blancas está bien al alcance de la mano en mi velador. Él, y la boa de plumas negras y las cremas aromáticas, que a veces se abren y dejan una pasta perfumada en las esquinas del cajón triple X.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de eso, Viagra incluido, le llega a los talones a un buen termostato marcando 30ºC o más. O sea, la ola de calor que nos azota este enero es una bendición, lindos. Por más que uno se escude en aires acondicionados diversos, es inevitable transitar por zonas de impacto tropical, y sudar como chancho antes de arribar a cualesquiera sea el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué mejor estímulo que ese. El que no caiga persuadido, allá él y mis más profundas condolencias para su partner de sábanas. El calor está diciendo, lolitos. Está pidiendo a gritos que nos amemos por sobre, bajo y al costado de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Un vinito para distender el ánimo y aplacar inhibiciones? Con 34ºC, no hay ropa que alcance a cruzar la puerta de la morada. Pregúntenle a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;, que es amante piluchístico de pasear su humanidad al fresco para evitar los bochornos. ¿Una tinita o jacuzzi para entrar en calor? Ya lo dije: ¡hacen 34ºC! ¿Accesorios de encaje o felpudos? Lo recuerdo: la ropa no llegó al dormitorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;And so on&lt;/em&gt;. Nada, absolutamente nada es necesario para subir la temperatura corporal. Viene cargada y reloaded con el calor externo. Los poros ya están abiertos, las inhibiciones olvidadas junto al vestuario, la sangre palpitante, y cada músculo del cuerpo, dilatado. Así no hay más que hacer, que hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pido disculpas por haber tardado tanto en escribir. Es que estaba, justamente, haciéndolo. Cada día y cada tantas horas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-4844747014601745285?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/4844747014601745285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=4844747014601745285' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4844747014601745285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4844747014601745285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2007/01/bendito-calor.html' title='Bendito calor'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-6826970910420762720</id><published>2006-12-26T07:18:00.000-08:00</published><updated>2006-12-26T14:57:51.827-08:00</updated><title type='text'>Señorita en la mesa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Feña tiene un apellido con doble erre. Viste jeans, poleras de algodón y tacones leves que sirven más para anunciar su llegada que para elevar su escasa altura. Sus ojos juegan entre el verde y el pardo, y contrastan con su piel mate y pelo liso castaño oscuro que a ella le gusta ventilar por sobre su hombro cuando habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Feña usa cartera y una cadenita de oro religiosa, y un par de anillos-anillos –nada de bisutería de pacotilla, lindos- en sus manos pulcras. Uno de ellos es regalo de su pololo, o &lt;em&gt;novio&lt;/em&gt; como le gusta decir cuando habla de Joaquín. No es, aunque ella quisiera, uno de compromiso, no. Es galantería de la buena, pero sin el vestido blanco ni sociedad conyugal de por medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en primer año de universidad, picoteando entre distintos grupos sociales como pollo en corral ajeno. Toparse con la Feña es toparse con Joaquín. De manera referencial, por supuesto, porque Joaquín tiene 15 años más que ella y al menos llamaría la atención entre el rebaño de novatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín es ingeniero. Joaquín es tan regio que podría ser modelo de pasarela. Joaquín tiene una situación económica envidiable. Joaquín es un siete en la cama. En esto la Feña se detiene y se explaya. Habla de su vida sexual con la prestancia de una experta, aunque solo ha estado con Joaquín desde que asumió su relación en 4to Medio. En confianza, cuenta en palabras y ademanes lo que hacen entre las sábanas. La mayoría la escuchamos con avidez de ignorante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las posturas y hasta dónde se siente el cacheteo es uno de sus temas preferidos. También las anécdotas diversas, entre las que adora la vergonzosa ocasión en que fue sorprendida por su suegra con las manos en la masa. “Pero ella me adora, así es que no hay problema”, le resta importancia la Feña. Su explicación para tanta seguridad es peculiar: “Soy la yerna ideal, toda una señorita”. El resto la miramos incrédulas: ¿qué señorita es descubierta en tamaña situación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Feña ni pestañea al contestar: “Todo el mundo tiene relaciones, eso es normal. Lo que importa es ser una &lt;em&gt;lady&lt;/em&gt;… en la mesa. Y una puta en la cama”. Joaquín, dice, es el más contento con esa filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que al año siguiente él la deje por otra, virgen y con cara de perna, es otro cuento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-6826970910420762720?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/6826970910420762720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=6826970910420762720' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/6826970910420762720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/6826970910420762720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2006/12/seorita-en-la-mesa.html' title='Señorita en la mesa'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-7323910413037278141</id><published>2006-12-21T13:18:00.001-08:00</published><updated>2006-12-23T08:10:58.569-08:00</updated><title type='text'>Real life porn</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El sexo a veces puede ser como una película porno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay, eso sí, que tener la altura de miras suficiente para descartar las tramas surrealistas. Porque no conozco a una sola mujer que se haya topado con un repartidor de pizzas recién horneado, dispuesto a hacerle el favor justo el día en que ella andaba cachonda, hambrienta y depilada a lo mohicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seamos realistas, pues. La depilación más común es un modesto rebaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, de que hay sexo triple equis en la vida real, lo hay. Y a veces pasa que una es la protagonista. Lo sé porque hoy inauguré el verano con una ronda de lo más jot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo había de previsible en la propuesta que me hizo &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; esta mañana. Almorzar juntos en mi tugurio cuando la nana no está, es para mal pensar. O mi mente es muy alcantarilla, no lo sé. Solo me limité a poner la mejor de mis sonrisas y escaparme apenas pude de la pega para aderezar las ensaladas y esperarlo con cubierto en mano. Literalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos minutos las lechugas habían pasado a mejor vida, y la siesta -sí, ahora le dicen siesta- era imperativa. Acalorados y tendidos, las prendas pronto volaron. Había que cucharear el postre. Sus manos en mis caderas, sus labios en mi cuello y el suave vaivén subieron de tono y de temperatura. Al rato me encontré en cuatro, dando rienda suelta a mis gemidos, sintiendo su jadeo en mi oído y su pene calar hondo una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodamos y quedó arriba, muy &lt;em&gt;vintage&lt;/em&gt;. Pronto giramos y dominé yo. Entonces vino el desenfreno. No bastaba su fuerza para moverme, ni las nalgadas que me propinaba, ni el roce de lo suyo con lo mío. Humedecí una de mis manos con mi lengua, y la llevé hacia mi clítoris. Mojé los dedos de mi mano restante, y con ella recorrí mi cuerpo, mis pezones, mis aureolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, mi campo visual se inquietó. Giré apenas la cabeza hacia la ventana con la cortina abierta, y sentí la mirada penetrante de los maestros de la vereda del frente. Aunque nos separaban cuatro pisos, no había duda que estaban observándonos. La sola idea me estimuló. Los imaginé erectos, casi adoloridos de excitación. Supe que al volver por la tarde a sus casas, se masturbarían o amarían salvajemente a sus parejas pensando en nuestra exhibición. &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt; aumentó su carga. Me toqué con ansias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me vine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trabajo y durante toda la tarde, mis revoluciones han permanecido altas. Mi entrepierna palpita continuo, y mis pezones se mantienen erguidos a pesar de los treinta grados navideños. Si no me toca de nuevo esta noche, tendré que aplicarme solita. Pero así como estoy, no me quedo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-7323910413037278141?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/7323910413037278141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=7323910413037278141' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/7323910413037278141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/7323910413037278141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2006/12/real-life-porn.html' title='Real life porn'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-4816164509031401728</id><published>2006-12-19T07:45:00.000-08:00</published><updated>2006-12-20T08:14:04.731-08:00</updated><title type='text'>Niña bien</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Renegué de mi condición de cuica hasta hace poco. Si alguien osaba insinuarme el concepto, mostraba uñas, colmillos y molares. Como si fuera el peor de los epítetos, hacía gala de mis méritos para no ser calificada como tal: mira, si no me pinto, no me tiño, no tengo ropa de marca. Me gusta el reggaeton y tengo corazón de pinganilla. Como fritanga callejera y no me voy por el caño. Tomo aunque no fumo, y me gusta --y cómo me gusta- bailar apretado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo ese último argumento tenía impacto de conversión en algunos incrédulos. Otros, a mi gran rabiar, con suerte me concedían un "bueno, eres una cuica flaite". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llegó &lt;em&gt;Boyfriend &lt;/em&gt;hace más de un año. No alcanzó a oír ni la mitad de mi discurso anti-prejuicios, cuando soltó su veredicto: "pero qué te importa, eres cuica, somos cuicos, ¿y qué?". Su categorismo me dejó más despeinada que el viento que entraba por la ventana del auto. Iba a alegarle cuando su cara me vendió barato sus intenciones. El muy perla estaba disfrutando a costa mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sonrisa picarona, sin el más mínimo disimulo de su diversión, fue mi ruina. Es que una no es de hierro, pues. La carne tira y así, aliñadita con humor, tira más. Mientras el auto subía por la Costanera, comencé el ataque. Primero fueron los besos fugaces y juguetones por el cuello. Luego la mano paseándose por esa bien contorneada pierna. Algunos botones de la camisa volaron por arte de magia, y la mano dejó la rodilla para subir a la entrepierna, ya tibia y firme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Marilú, vas a hacer que choquemos”, alcanzó a protestar él sin por eso esquivar la embestida. Desvió el auto hacia las calles más oscuras y solitarias de Las Condes, y bajó la velocidad a 30 km/ h mientras la suya superaba el límite legal. El cierre ya estaba abajo y yo, en plena faena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los minutos transcurrieron como reloj de arena. Nunca, parece, es suficiente cuando la calentura… bueno, calienta. Un juego de luces entonces nos encandiló a través del espejo retrovisor. Lentamente --¿qué opción tenía?- levanté cabeza. &lt;em&gt;Boyfriend &lt;/em&gt;acomodó lo suyo como pudo y detuvo el auto. Un hombrecito verde se acercó a la ventana del abochornado conductor. “Señor, vamos a tener que sacarle un parte por faltar a la moral”. Ven, amorosos, que la Inquisición sí existe. “A ver, ¿pero de qué atentado a la moral me habla?”, le alegué yo de lo más seria, digna, y cara de nalga. “Señora…”, comenzó a balbucear él. “Señorita”, lo corregí anotando un punto de victoria. “Sí, señorita, los vimos en actitud sexual, usted estaba practicándole al señor… ehh… el acto oral”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, haciendo promesa mental de empezar a usar el colgante de virgencita de mi tatarabuela, lancé mi &lt;em&gt;speach&lt;/em&gt;. “No puedo creer lo que me está diciendo. Míreme. ¿Usted cree que yo podría hacer algo así? Soy señorita y muy decente, mi familia me educó por el sendero del Señor y nunca cometería un acto de ese naturaleza, menos fuera del matrimonio. ¿Que me vio reclinada? ¡Pero por supuesto! Salimos a comer y me intoxiqué con los mariscos, entonces mi pololo –no marido- tuvo la gentileza de venir manejando despacio para evitar aumentar mi malestar. Y sí, me recliné sobre él para acomodarme. ¿Es eso un delito, acaso?”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Librados del santo parte y de la humillación consiguiente, llenamos el camino a casa con carcajadas. “¿Viste que soy flaite?”, desafié a &lt;em&gt;Boyfriend&lt;/em&gt;. “Ah, no me vengas con ese cuento, que si lo fueras, no nos habríamos librado de esta”. Tal cual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedé mutis. Mutis y asumida. Sí, soy cuica... ¡y a mucha honra!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-4816164509031401728?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/4816164509031401728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=4816164509031401728' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4816164509031401728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/4816164509031401728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2006/12/la-verdad-tiene-medias-tintas.html' title='Niña bien'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-118162109670844199.post-308519592961861263</id><published>2006-12-18T10:39:00.000-08:00</published><updated>2006-12-22T10:43:32.328-08:00</updated><title type='text'>Las P del cuiquerío</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que quisieron cobrarme el doble por un terremoto en La Piojera, un amigo ofició de abogado del diablo y defendió la causa perdida: "Bueno, es que te ven cuica". De mi buzo patitieso y polera cavernícola, ni pío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el inicio del debate antropológico sobre el ser, ente y taxonomía del cuico. Dentramos a picar y picamos finito, pero al cabo de un terremoto y dos réplicas, solo pudimos brindar por el acuerdo de las tres P: las generalidades más generales sobre la infinita gama de apreciaciones sobre lo que es ser cuico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Plata&lt;/strong&gt;: Simplemente, ABC1. Más de dos millones de pesos de ingresos mensuales por familia, y estamos listos para la foto. Ser hijo del clan y ganar por cuenta propia el salario mínimo no es excluyente de esta P, aunque los padres de familia se hayan desentendido del ahora independiente retoño. Ojo, que acá se puede colar fácilmente el –horror— roto con plata. De lo peor, mi linda, de lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pinta&lt;/strong&gt;: ¿Carteras Louis Vuitton? ¿Tacones Prada? No nos desbandemos, señores. Dijimos ABC1, no AAA. Es la pinta &lt;em&gt;comme il faut&lt;/em&gt;, tan válida si es &lt;em&gt;made in &lt;/em&gt;Alonso de Córdova o en Patronato. Sin excederse, por supuesto. Nada de aplicar vaselina para encajar en un atuendo dos tallas menor –la moda prieta definitivamente no la lleva-, de mantener el equilibrio sobre gruesas plataformas, o de jugar a la vanguardia mezclando estampados animales y aplicaciones diversas de piedrecillas ‘preciosas’. Es la justa medida, incluyendo a los artistas VIP que rompen esquemas dentro de los límites cuiconsios. Juanito Yarur, por cierto, queda &lt;em&gt;out&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Piel&lt;/strong&gt;: Es la facha, cariño. La tez clara, apenas bronceada por el esquí o el sol de Zapallar, es el &lt;em&gt;sine qua non&lt;/em&gt;. Que ojos de siberiano y cabellos de ángel aportan, no cabe duda, pero descartemos ese arroz graneado. Lo fundamental: evitar rasgos y teces que recuerden la herencia mapuche de ese pueblo llamado chileno. Y nada, válgame lavados de colon y lechugas hidropónicas de por medio, de kilos de más. La ponchera de marraqueta es de pueblo, amorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las P de Prejuicios asociadas, cómo no, son largas y tendidas. Que Pinturitas, Papanatas de voces Pitudas, Patéticos, Plastas, Puntudos, Platinadas. Pero de todas, todas estas y demases que ya se han instalado en el inconsciente colectivo, hay una a la que no se le puede hacer la vista gorda. Simplemente, no a lugar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Penca&lt;/strong&gt;: La P de la infamia, calumnia, ignorancia y desprecio. La que es penca en la cama. La que, de acuerdo a las palabras del gurú pelotero, parte el romance con pasión y termina escurriéndose entre las sábanas. La que todavía piensa que "eso" la puede morder. La que dice "eso" en vez de P. En otras palabras, la frígida, fome, cartucha y mojigata. Es el conservadurismo más puro y duro homologado arbitrariamente a cuiquerío. Porque cuándo la ironía del “las calladitas son las peores” dio paso a una literalidad absoluta, vaya una a saber. Solo puedo, desde mi humilde cuchitril de barrio alto, soltar una sonora carcajada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/118162109670844199-308519592961861263?l=sexopituco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sexopituco.blogspot.com/feeds/308519592961861263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=118162109670844199&amp;postID=308519592961861263' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/308519592961861263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/118162109670844199/posts/default/308519592961861263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sexopituco.blogspot.com/2006/12/las-p-del-cuiquero.html' title='Las P del cuiquerío'/><author><name>Marilú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18423985241339871797</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
